lunes, 30 de agosto de 2010


(Por Rocío Barrera)

Volviendo de un viaje de placer desde Estados Unidos me crucé con Mario Kempes en el avión. Un hombre discreto pero muy amable que me dio su teléfono para poder realizar esta entrevista luego de explicarle el objetivo para el que estaba dirigida. En principio fue para el trabajo sobre el periodismo en la dictadura, para obtener un testimonio de una persona que jugó un Mundial en su país y que desconocía la situación política de ese momento pero además surgió como una intriga personal para poder intentar comprender la reacción de la gente que vivió momentos tan crueles como esos.


"SABÍAN LO QUE ESTABA PASANDO AQUELLA GENTE A LA QUE LE ESTABA SUCEDIENDO PERO ESTO RECIÉN SE SUPO CUANDO SE DESTAPÓ LA OLLA DE LA GUERRA DE MALVINAS"


Mario Alberto Kempes es un ex futbolista argentino nacido el 15 de julio de 1954 en Bell Ville, Provincia de Córdoba, Argentina. Apodado "El Matador", jugaba de mediocampista ofensivo o delantero por izquierda. Considerado como uno de los grandes jugadores argentinos de la historia y elegido por la IFFHS el 6º mejor jugador argentino del Siglo XX, destacaba por su zurda potente, facilidad para el gol, velocidad, coraje y destreza. A tres décadas del mundial ’78 estuvimos hablando con el de sus recuerdos, el momento social y político del proceso de la dictadura militar y del momento actual de la selección.




¿A 30 años de la copa del mundo que sensaciones guardas?

Bueno esos recuerdos son imborrables porque pasan una sola vez en la vida para algunos, porque otros los viven dos o tres veces. Yo tuve la suerte de haber jugado un mundial que es lo máximo acá en argentina y los recuerdos están ahí aunque obviamente por el paso del tiempo faltan cosas, pero las sensaciones y todo lo que significo ganar el mundial es imborrable.


¿Y que recuerdos tenés?

Principalmente la alegría de la gente tanto dentro como fuera de la cancha, esa expectativa que había antes de los partidos, esa alegría que había después de haber clasificado a la próxima ronda, el haber llegado a la final, nos toco jugar acá en Buenos Aires y la gente nos acompaño siempre y cuando nos toco en Rosario siempre apoyándonos, es una satisfacción muy grande vestir la camiseta de tu país y en tu país.


Se vivía una etapa política complicada, ¿Qué el mundial se organizara en Argentina fue una presión o un beneficio para el plantel?

Realmente no fue ni presión ni beneficio, si hablamos de lo que es directamente deporte, nosotros vinimos a jugar un mundial acá en Argentina y con respecto al tema político sabían lo que estaba pasando aquella gente a la que le estaba sucediendo pero esto recién se supo cuando se destapó la olla de la guerra de Malvinas. Ahí se supo todo, pero antes yo había estado en España y nunca salió nada en los diarios, nadie hablaba nada y lo tenían tan tapado que solamente lo sabía aquella poquita gente a la que le sucedía esto.


Entonces el plantel ¿no tenía ningún tipo de noción de lo que ocurría en el país?

Exactamente, y dentro de todo si vamos un poquito más allá, no podemos estar tan tranquilos después de saber lo que estaba pasando, pero bueno dentro de todo le dimos a esta gente que estaba pasándola mal un ratito de alegría, es cierto que lo que uno le puede dar con esos buenos resultados conseguidos no alcanza comparado con lo que se vivía y tampoco la intención es minimizar lo que paso.



¿Crees que la decisión final de realizar el mundial en Argentina fue para tapar todo lo que sucedía con el gobierno militar?

Lo que pasa es que Argentina fue elegida sede para 1978 cuando finaliza el Mundial ’74 en Alemania, y dos años después, en el año 1976 es cuando ingresan al poder los militares así que no se sabía lo que iba a pasar cuatro años después en el país, por eso creo que no se hizo con la intención de tapar nada, sucedió así.




La entrevista continúa pero lo que sigue no tiene relación y está a destiempo ya que trata sobre el Mundial de Sudáfrica que ya pasó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario